La mitad para la naturaleza

La mitad para la naturaleza

‘Hoy en día, aproximadamente el 10% de la superficie terrestre se encuentra protegida sobre papel. Aunque esta porción estuviese perfectamente conservada, apenas serviría para salvaguardar una pequeña muestra de las especies. Podemos, y debemos, establecer un objetivo mayor, y cuanto antes se haga, mejor. Permítanme sugerir 50%. La mitad del planeta para la humanidad, la mitad para el resto de las formas de vida, para crear un planeta que sea a la vez sostenible y agradable.’ Edward O. Wilson, The Future of Life, Knopf, 2002

El incremento de la crisis ecológica global –caracterizada por la pérdida de hábitat natural y de sus servicios ambientales, la creciente extinción de especies y el calentamiento acelerado del planeta— ha demostrado que los esfuerzos de conservación realizados hasta ahora no han sido suficientes para garantizar a largo plazo la diversidad de la vida en la tierra. En los últimos 20 años se han llevado a cabo numerosos estudios que demuestran que la naturaleza necesita que se proteja al menos la mitad de cualquier ecorregión –en interconexión con otras áreas de carácter similar— para mantener todos los procesos ecológicos y evolutivos que sustentan la vida, asegurar la supervivencia a largo plazo de las especies y garantizar la resiliencia del sistema frente a los cambios ambientales. Algunos ecosistemas requieren más de la mitad.

Hasta ahora, la comunidad conservacionista ha sido muy precavida a la hora de establecer metas científicas para la protección de la naturaleza. Esta cautela se ha debido, en parte, a la incertidumbre que existía en torno a que superficie de un ecosistema debía estar protegida para garantizar su viabilidad –tema sobre el que ahora existen estudios científicos mucho más claros— y en parte, a que siempre se han promovido metas políticamente aceptables para los tomadores de decisiones que las ejecutan.

Es el momento de que los conservacionistas, los políticos y la ciudadanía adoptemos sin miedo un nuevo objetivo global para conservar al menos la mitad de las tierras y mares del planeta, región por región, en una red de áreas protegidas interconectadas. Tenemos la obligación de hablar con firmeza y convicción sobre las implicaciones científicas de esta meta. No hacerlo sería una falta de respeto a la gente y al planeta por igual. Existe una nueva visión sobre cuanta superficie del planeta podemos y debemos proteger.

Sencillamente, LA MITAD PARA LA NATURALEZA; ya es hora de decir las cosas sin rodeos.