¿Cómo lograremos nuestro objetivo?

Cumplir con el objetivo de la mitad para la naturaleza es ambicioso pero factible. Una meta a corto plazo para avanzar en nuestra visión sería comenzar cuanto antes el proceso para proteger al menos la mitad de las últimas, y en su mayoría intactas, grandes tierras silvestres del planeta (los bosques boreales, el Amazonas o proteger formalmente la Antártida), mientras que logramos rápidos y significativos incrementos parciales protegiendo los últimos remanentes en áreas fragmentadas de alta importancia biológica, como por ejemplo los hotspots, las Áreas Clave para la Biodiversidad o los sitios de la Alianza para la Extinción Cero. Una reacción de esta magnitud es urgente y esencial para combatir crisis como el calentamiento global y la extinción de especies. Cumplir el objetivo de la mitad para la naturaleza en cada región es una meta a la que debemos aspirar y que requerirá de estrategias a largo plazo combinadas con iniciativas de restauración, así como muchos hitos intermedios en el camino, tanto a escala nacional como regional.

Boulder Flatirons © Melanie Hill

Este objetivo ha sido superado con creces en muchas partes del mundo. El condado de Boulder, en Colorado, USA, –sede de the WILD Foundation– tiene un 67% de superficie protegida. La Convención para la Conservación del Bosque Boreal de Canadá (firmada por numerosas instituciones de diferente ámbito) promueve la protección interconectada de al menos la mitad del bosque boreal de Canadá, y las provincias de Quebec y Ontario han establecido públicamente el compromiso de conservar la mitad de sus vastos territorios septentrionales. Más de la mitad de las islas Queen Charlotte, en la provincia canadiense de British Columbia, están protegidas gracias a acciones compartidas por el gobierno y la comunidad indígena Haida. Países como Bután o Venezuela han establecido objetivos de conservación muy ambiciosos, 51% y 46% respectivamente. La República Dominicana, un país pequeño con una densidad de población creciente y uno de los ingresos per capita más bajos del hemisferio occidental tiene 67 áreas protegidas que cubren 32% del territorio nacional.